facturillo lee el código de la factura desde la cámara, así que la mayoría de los escaneos que fallan se deben a la foto: poca luz, un dedo sobre el código, la mano temblorosa o la factura arrugada. Con unos pocos cuidados, el QR engancha a la primera.

Cinco consejos que resuelven casi todo
Busca buena luz. Un código en penumbra es la causa más común de que no lea. Acércate a una ventana o enciende una lámpara, y evita la sombra de tu propio teléfono sobre la factura.
No tapes el código con el dedo. Al sujetar la factura, deja el QR y la fila del CUFE totalmente despejados. Un dedo encima es motivo frecuente de que el código quede incompleto.
Mantén el teléfono firme. Apoya los codos o la factura sobre una superficie plana y espera un segundo a que la imagen quede nítida. Una foto movida sale borrosa y el código no engancha.
Aplana la factura. Si está arrugada o doblada justo sobre el código, alísala con la mano. Un pliegue encima del QR o del CUFE puede volverlo ilegible.
Cuida la distancia. Deja el teléfono a unos 15 a 20 cm de la factura y encuadra el código dentro del marco. Muy cerca desenfoca, muy lejos hace el código demasiado pequeño para leer.
Consejo
Limpia el lente de la cámara antes de escanear. Una huella o algo de polvo en el lente vuelve borrosas todas tus fotos sin que lo notes.
Si aun así no lee
Si ya cuidaste la luz, el pulso y el encuadre y el QR sigue sin leer, no te quedes atascado: escribe el CUFE a mano. Es la ruta alterna más confiable cuando el código está dañado o mal impreso, y la factura se agrega igual que si la hubieras escaneado.